martes, 11 de octubre de 2011

Demanda contra Calderón en La Haya

El Diario de Juárez (11/10/2011)

Distrito Federal─ Más de 20 mil ciudadanos acordaron demandar ante la Corte Penal Internacional de La Haya, al presidente Felipe Calderón Hinojosa por crímenes de guerra y lesa humanidad, ante el elevado número de mexicanos asesinados y desaparecidos derivados de la confrontación entre el gobierno y grupos delincuenciales del narcotráfico.
La demanda es lidereada por un grupo de investigadores, abogados, periodistas y defensores de derechos humanos quienes presentarán el próximo 25 de Noviembre, ante el Fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, la solicitud formal para que se inicie una investigación sobre la situación que prevalece en México, la cual está sustentada en 50 mil muertos y 10 mil desaparecidos.
Además de Felipe Calderón otros funcionarios que serán demandados por los ciudadanos son los secretarios de Seguridad Pública, Genaro García Luna; de Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván y el de Marina, Mariano Francisco Saynez Mendoza, así como el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, entre otros.
“Nuestra petición está respaldada por más de 20 mil firmas–autógrafas y electrónicas– de ciudadanos mexicanos, lo que la convierte en la denuncia civil más grande que haya recibido la CPI en su historia”, aseguró Netzaí Sandoval Ballesteros, abogado redactor de la denuncia ante la CPI y experto en Derecho Penal Internacional.
En conferencia de prensa en el Club de Periodistas de la Ciudad de México, Sandoval afirmó que, de proceder la denuncia y resultar culpables los funcionarios, se podrían condenar a 30 años de cárcel o, en caso de ser graves las responsabilidades, cadena perpetua.
El abogado explicó que algunos de los delitos por los que se ha demandado a Calderón Hinojosa será por encubrimiento de tortura, homicidios, allanamientos; impunidad y acción al haber creado un grupo militar de élite de apoyo a las fuerzas civiles federales, el cual estuvo a su cargo, y que cometió diversos crímenes en el marco de la guerra contra el narcotráfico.
“Lo que nosotros estamos solicitando al fiscal es que antes de determinar si se abre o no la investigación en torno a la responsabilidad de estos funcionarios, la cual deberá determinar en unos meses, solicite, tanto al gobierno de Felipe Calderón como a los diversos organismos de la ONU, un informe sobre la situación que prevalece en México”, se precisó.
La petición continúa abierta para recibir nuevas firmas adherentes en http://www.petitiononline.com/CPI/petition.html.
En la conferencia de prensa participaron John M. Ackerman, del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM; Manuel Fuentes Muñiz, Presidente de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos; José Rosario Marroquín, Director, Centro de Derechos Humanos “Pro Juárez”; Julio Scherer Ibarra, Jurista, periodista y autor; Loretta Ortiz Ahlf, del Departamento de Derecho, Universidad Iberoamericana; Irma Eréndira Sandoval, del Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM; Miguel Badillo, Director de la Revista “Contralinea” Rafael Barajas, “El Fisgón”, La Jornada, entre otros.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Hay de informes a informes

Pbro. Camilo Daniel Pérez.

En nuestro anchuroso Estado de Chihuahua hay cabida para todos los informes que se quieran. A fin de cuentas no están claros los parámetros para medirlos. Dicen que cada gobernador se va y llega con su silla. Así que está difícil medir lo ancho o delgado de cada quien. Además, estamos acostumbrados a ponernos el traje de ocasión olvidándonos de todo lo demás. Nos gusta ovacionar las frases rimbombantes aunque no vayan con la realidad. Somos por naturaleza emotivos y nos vamos por la “cargada”. El día del informe Chihuahua es otro ¡qué caray! Ese día se administra muy bien la pobreza, nos olvidamos de los muertos tirados en la calle, de las desapariciones forzadas, de la hambruna que azota a la sierra tarahumara y puntos intermedios, de la ineficiencia de las autoridades, de la impunidad y corrupción. El día venturoso del informe no nos explicamos por qué hay tantas viviendas desocupadas y tanta gente desplazada como si nuestro Estado estuviera acorralado por la delincuencia. Chihuahua es otro como por arte de magia. ¡Así semos los mexicanos, no faltaba más! Vivimos en plenitud el momento, aunque la eternidad sea muy distinta. Aplaudimos lo inalcanzable que para presentarlo como realidad los políticos se pintan solos.

Hay de informes a informes y hay de oídos a oídos. Se nos informa, por ejemplo, que “en el campo se respiran nuevos aires de esperanza”. La frase no le suena igual al campesino que al agroempresario, quien por cierto acapara los apoyos del gobierno. “En las escuelas tienen cabida todos”. La frase no le suena igual al influyente hijo de papi que al muchacho que se la parte para poder sobrevivir. “Trabajamos arduamente para acrecentar la credibilidad”. Esta frase no la entienden las familias que tienen desaparecidos, no la entienden quienes han sufrido extorsiones, secuestros, robos… Muchos de ellos no se atreven a poner una denuncia. ¿Será por indolencia o por falta de credibilidad? Habría que preguntarnos si la delincuencia oficialmente se ha abatido por eficiencia de las autoridades o por el silencio de las víctimas.

He dicho que hay de informes a informes. Me suena muy distinto al informe del Gobernador lo que nuestros sacerdotes perciben que está sucediendo en las comunidades que ellos pastorean. Precisamente el pasado 21 de septiembre estuvimos reunidos poco más de 170 sacerdotes del Estado de Chihuahua analizando la problemática de nuestro pueblo. Entre otras cosas se decía lo siguiente: Hay temor, desconfianza, frustración, dolor y angustia ante la creciente inseguridad. Hay comunidades rurales desaparecidas, campo abandonado por la emigración y por familias desplazadas. Agudización del desempleo, corrupción, impunidad y vacío de autoridad… En mi opinión mientras esto subsista no puede hablarse de progreso en nuestro Estado por más obras que se realicen. El verdadero progreso consiste en el desarrollo humano y el mejor capital invertido será el que esté a favor del recurso humano.

Una última apreciación: No entiendo por qué todo informe de los políticos tiene que ser tan apoteótico y triunfalista al grado de cubrir con solemnidades y bonitos discursos la realidad. Tampoco entiendo por qué se utiliza el día del informe como campaña electoral. El informe debería estar dedicado a la ciudadanía y no a Peña Nieto. Merecemos un poco más de respeto. Digo yo. Finalmente, queremos ¡PAZ Y VIDA DIGNA YAAA!

martes, 4 de octubre de 2011

Haití, un pueblo acosado

Eduardo Galeano

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Fugazmente, Haití cobró fama por el terremoto del 12 de enero de 2010, que causó la muerte de más de 200 mil personasFoto Alfredo Domínguez
Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: los Estados Unidos. Pero los Estados Unidos declararon su independencia cuando eran una nación con 650 mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución establecieron que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.
Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.
Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte, y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.
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De todo eso, sabemos poco o nada.
Haití es un país invisible.
Sólo cobró fama cuando el terremoto de 2010 mató más de 200 mil haitianos.
La tragedia hizo que el país ocupara, fugazmente, el primer plano de los medios de comunicación.
Haití no se conoce por el talento de sus artistas, magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura, ni por sus hazañas históricas en la guerra contra la esclavitud y la opresión colonial.
Vale la pena repetirlo una vez más, para que los sordos escuchen: Haití fue el país fundador de la independencia de América y el primero que derrotó a la esclavitud en el mundo.
Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias.
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Actualmente, los ejércitos de varios países, incluyendo el mío, continúan ocupando Haití. ¿Cómo se justifica esta invasión militar? Pues alegando que Haití pone en peligro la seguridad internacional.
Nada de nuevo.
Todo a lo largo del siglo XIX, el ejemplo de Haití constituyó una amenaza para la seguridad de los países que continuaban practicando la esclavitud. Ya lo había dicho Thomas Jefferson: de Haití provenía la peste de la rebelión. En Carolina del Sur, por ejemplo, la ley permitía encarcelar a cualquier marinero negro, mientras su barco estuviera en puerto, por el riesgo de que pudiera contagiar la peste antiesclavista. Y en Brasil, esa peste se llamaba haitianismo.
Ya en el siglo XX, Haití fue invadido por los marines, por ser un país inseguro para sus acreedores extranjeros. Los invasores empezaron por apoderarse de las aduanas y entregaron el Banco Nacional al City Bank de Nueva York. Y ya que estaban, se quedaron 19 años.
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El cruce de la frontera entre la República Dominicana y Haití se llama El mal paso.
Quizás el nombre es una señal de alarma: está usted entrando en el mundo negro, la magia negra, la brujería...
El vudú, la religión que los esclavos trajeron de África y se nacionalizó en Haití, no merece llamarse religión. Desde el punto de vista de los propietarios de la Civilización, el vudú es cosa de negros, ignorancia, atraso, pura superstición. La Iglesia católica, donde no faltan fieles capaces de vender uñas de los santos y plumas del arcángel Gabriel, logró que esta superstición fuera oficialmente prohibida en 1845, 1860, 1896, 1915 y 1942, sin que el pueblo se diera por enterado.
Pero desde hace ya algunos años, las sectas evangélicas se encargan de la guerra contra la superstición en Haití. Esas sectas vienen de los Estados Unidos, un país que no tiene piso 13 en sus edificios, ni fila 13 en sus aviones, habitado por civilizados cristianos que creen que Dios hizo el mundo en una semana.
En ese país, el predicador evangélico Pat Robertson explicó en la televisión el terremoto de 2010. Este pastor de almas reveló que los negros haitianos habían conquistado la independencia de Francia a partir de una ceremonia vudú, invocando la ayuda del Diablo desde lo hondo de la selva haitiana. El Diablo, que les dio la libertad, envió al terremoto para pasarles la cuenta.
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¿Hasta cuándo seguirán los soldados extranjeros en Haití? Ellos llegaron para estabilizar y ayudar, pero llevan siete años desayudando y desestabilizando a este país que no los quiere.
La ocupación militar de Haití está costando a las Naciones Unidas más de 800 millones de dólares por año.
Si las Naciones Unidas destinaran esos fondos a la cooperación técnica y la solidaridad social, Haití podría recibir un buen impulso al desarrollo de su energía creadora. Y así se salvaría de sus salvadores armados, que tienen cierta tendencia a violar, matar y regalar enfermedades fatales.
Haití no necesita que nadie venga a multiplicar sus calamidades. Tampoco necesita la caridad de nadie. Como bien dice un antiguo proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe.
Pero Haití sí necesita solidaridad, médicos, escuelas, hospitales, y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas.
Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud:
será la mejor manera de decir gracias a esta pequeña gran nación que en 1804 nos abrió, con su contagioso ejemplo, las puertas de la libertad.
(Este artículo está dedicado a Guillermo Chifflet, que fue obligado a renunciar a la Cámara de Diputados del Uruguay por haber votado contra el envío de soldados a Haití.)

(Tomado de La Jornada, martes 4 de Octubre de 2011)